miércoles, 12 de enero de 2011

Balance parcial y totalmente sesgado…

Hoy cumplimos cuatro meses en Barcelona. Y todavía nos quedan 3 años 9 meses para seguir gozando esta ciudad… Yei!

Y mientras el dedo de Colón apunta en dirección a nuestra casita... y como no hice balance del 2010, haré uno de estos cuatro meses.

Comenzamos…

Lo bueno:

  • la ciudad (Barcelona es bella, multicultural, diversa, moderna, histórica…me encanta!);
  • la universidad (la Pompeu Fabra es verdaderamente top);
  • la colonia chilena (en especial los que nos acogieron sin poner la escoba detrás de la puerta a nuestra llegada);
  • los almuerzos domingueros también con la colonia chilena;
  • skype y fb que nos permiten estar ultra conectados con chilito lindo.

Lo malo:

  • la lejanía de la familia y amigos… se extraña la cotidianidad;
  • los vecinos… que llegan todos los días a las cuatro de la mañana y sacan, a esa hora, a pasear a Nuk, el representante canino de la familia de al lado… un ángel, que no ladra en todo el día, pero que a las 4 de la mañana no puede aguantar su emoción de salir… ergo… corre y brinca justo al lado de nuestras cabezas, pues entre depto y depto la separación es de una milimétrica pared;
  • y la milimétrica pared que nos hace escuchar todo lo que hacen los vecinos... sí, TODO.

Lo peor!:

  • el proceso de buscar donde vivir… o dicho en español: piso para alquilar. En nuestro caso, un verdadero desastre, un proceso largo en el que vimos y olimos de las cosas más increíbles. Desde Chile, y con nuestra inocente ingenuidad, pensamos que en un par de días estaríamos instalados… mes y medio nos demoró la tarea de revisar día a día los sitios web de alquileres… elegir las opciones más apropiadas para nuestras necesidades geográficas y presupuestarias… descartar de inmediato aquellos avisos sólo disponibles para españoles o comunitarios… concertar visitas telefónicamente… esperar hasta una semana para poder visitar el depto… postular -competir- con otros interesados… esperar respuestas… seguir consiguiendo citas… etc. En este tiempo hemos conocido a gente que ha resuelto el trámite en mucho menos tiempo, pero todos concuerdan en que el tema no es sencillo. Ah! Y sin mencionar lo que hay que pagar para poder arrendar: el mes de adelanto + dos o tres meses de “fianza” (en algunos casos nos pidieron hasta ¡6! Meses de fianza) + el mes de la corredora de propiedad (No!, no usen esa expresión por estos lados!: acá se dice Administradores de Fincas) = un dineral! ¡Y en euros! (obviamente).

Recordando esta experiencia, agregaré un bonus track de lo bueno: nuestro depto!! Sí… costó, pero valió la pena! Y desde que nos instalamos, Barcelona se ve aún más hermosa!

miércoles, 5 de enero de 2011

Reyes

Mi única relación con Melchor, Gaspar y Baltasar, eran las cartas que escribía Mafalda. Gracias a ella, tenía claro que al otro lado de la cordillera, al menos, los regalos no los traía el viejo pascuero. Allá, los “que la llevaban” eran los Reyes Magos, que aparecían triunfalmente el 6 de enero con sus carruajes cargados de regalos: muñecas, bicicletas, helicópteros… todo bastante más prosaico que las peticiones de Mafalda.

En mi caso, el 6 de enero era la fecha para desarmar el árbol... nada más alejado a la espera de Reyes.

Pero hoy pasó algo increíble: ¡Vi a los Reyes! Y no me refiero a Juan Carlos y Sofía… ¡Eran los Reyes Magos!

Llegaron esta mañana a Barcelona. Desembarcaron en el puerto, los recibió el alcalde, y por la tarde recorrieron la ciudad, repartiendo dulces al por mayor. Venían en unos carruajes gigantes. Recibían cartas y traían regalos. Miles y miles de regalos. Adéu… Adéu… gritábamos todos… ¡Una locura! Un real carnaval real. Y al final del desfile –de una hora de duración, venía un carro lleno de carbón… para los niños que se habían portado mal durante el año. (¡Qué trauma! Tanto como cuando recibí una carta del Viejo Pascuero retándome por “pedigüeña”… pero eso lo dejamos para otra historia)

Con Claudio los esperamos en Via Laietana, en medio de centenares de personas, de cientos de niños con ojos brillantes y emocionados… aunque algunos –en realidad- se notaban bastante preocupados ante la posibilidad de encontrar un carbón en vez de la última consola…. Buuuuu! Buuuuu!... gritábamos todos ante el último carro.

Que pena que yo no alcancé a enviarles mi carta… pero no importa, porque hoy nos llegó un hermoso ramo de flores desde Chile (un verdadero regalo de Reyes)… y mañana comienzan las rebajas!

domingo, 2 de enero de 2011

Viejazo!

No lo tenía presente, pero por Twitter y fb me he enterado de que hoy están los puntajes de la PSU. Aunque los nacionales ya se saben, la gran mayoría estará a la medianoche ingresando su RUT en alguna web para conocer sus resultados. Uff… lo que es la modernidad!

Viejazo: yo di la PAA… y en ese momento la talla a los “mayores” era preguntarles si habían rendido el Bachillerato… sinónimo de viejazo.

Ahora la PAA es la prehistoria, el viejazo. Como también la espera de más de un mes para recibir los resultados a través del diario. Y partir, con los datos en mano, a buscar el boletín N°1 donde se oficializaban los resultados y con el que, luego, había que ir a postular… a mano… y en vivo y en directo a un liceo de la Avda. Argentina. Todo presencial, y con las antenas bien puestas para no equivocarse en el código de postulación, que había que buscar en un mural enorme, y anotar en una papeleta. Todo para volver a esperar más de un mes para los resultados de las postulaciones… y comenzar todo el recorrido otra vez…

Cuando supe el resultado de las postulaciones, estábamos de vacaciones familiares en Antofagasta. Si hubiera sido hoy, podría haberme matriculado desde allá… pero como estamos hablando de la prehistoria… las horas que vinieron fueron nuestra versión personal del Rally Dakar para llegar a tiempo a juntar el papeleo y partir a oficializar la matrícula, solita el dos. Más latero que hoy, sin duda, pero no tan malo, en realidad. Al menos para mí, que en la fila de las matrículas conocí a mi amigui hasta el día de hoy. Ahora que lo pienso… cuando en unos años más -no tan pocos en realidad- estemos al aguaite de los resultados de cómo-se-llame-en-ese-entonces-la-prueba de su Cristóbal… OMG… ese sí que será “EL” viejazo!

sábado, 25 de diciembre de 2010

Bon Nadal!


Marcaré este 25 de diciembre como la primera Navidad que pasamos lejos de casa… Sí, sé que no suena gran cosa, pero para alguien “mamón” y “yayón” como yo… no deja de ser algo nostálgico.

Pero en fin... gracias a una parte de la “colonia chilena” en Barcelona, nuestra primera Noche Buena por estas latitudes fue una celebración increíble, con regalos, arbolito, y la correspondiente cena navideña.

En medio de todo, lógicamente, salieron los recuerdos de las Navidades de la infancia, tendencia inevitable también en la lectura de algunos estados de mis contactos de fb. Y claro, es que todos tenemos algún recuerdo memorable (bueno o malo, triste o alegre) de estas fechas… algo sobre un regalo especial, o un encuentro (o desencuentro) con el viejo pascuero (*).

En mi caso, recuerdo el año en que recibí mi Rosaura. ¡Era una muñeca gigante! Yo tendría como unos 4 años, y la Rosaura era notablemente más alta que yo… en honor a la verdad, ser más alto que yo nunca ha sido una aventura difícil… pero lo importante es que en ese momento me pareció realmente impactante.

Rosaura era verdaderamente notable. Hablaba y se le alargaba el pelo. Con el tiempo, heredó algunos de mis vestidos rococó, sufrió la furia de mi plumón en su cara, fue la alumna eterna en mis primeras aproximaciones a la docencia y se salvó jabonada de los tijeretazos con que se me ocurrió practicar el oficio de estilista. Esa vez se salvó ella, no yo, que sí debí convivir algunos meses con un flequillo al estilo potrillo. Años después, supe que ese regalo increíble había llegado gracias al primer sueldo de mi mamá –que ese año también dio vida al primer “chancho eléctrico” que tuvo mi Yaya-. Con ese dato, más el recuerdo de tantas aventuras compartidas, Rosaura se convirtió en una sobreviviente. Y hoy espera nuestro regreso a Chile en casa de mi mamá.

(*) Nota al pie: ¿En alguna otra parte del mundo se le dice Viejito Pascuero? ¿Será que sólo en Chilito le decimos Pascua a la Navidad? Acá se han sorprendido tanto… que recién ahí noté nuestro pan de pascua, viejo de pascua, y árbol de pascua. En fin, “¡Pascua feliz para todos!” no más… (y para la otra comentamos sobre la influencia de la publicidad en nuestros vida cotidiana!)

sábado, 22 de mayo de 2010

Perspecplejia



Lo que viene en las siguientes líneas es una obviedad.

Una perogrullada.

Y en hartos sentidos.

Para partir, diré que no se trata de un tema “noticioso”. No contaré ninguna novedad, sino todo lo contrario: una situación cotidiana con la que miles –millones- de personas se enfrentan día a día. Y a cada rato en realidad.

Continuaré diciendo que es un tirón de orejas personal, porque al escribirlo quedo en evidencia, ya que ciertamente la toma de conciencia ante determinadas situaciones suele ocurrir sólo cuando nos afecta en primera persona, aunque antes, y todo el tiempo, estuvieran frente a nuestras narices. O bajo nuestros pies en este caso.

Aquí vamos.

Mi Yaya tiene 91 años para 92 (como ella dice), y ya no camina con la agilidad de sus “años mozos”. Considerando, además, una reciente caída (no grave en todo caso) y sus consecuentes molestias, el “burrito” y la silla de ruedas, se han convertido en sus “accesorios” permanentes en cuanto a movilidad se refiere.

Ayer 21 de mayo, el panorama familiar de mediodía fue reunirnos Yaya, mamá, un tío, Claudio y yo, para almorzar en algún restaurante de Reñaca. Para mayor comodidad, mi Yaya iría en su silla de ruedas. Así, partimos “a pie” a un lugar que quedaba a sólo seis cuadras de distancia.

Pero las “sólo seis cuadras” pronto se convirtieron en una odisea que se resume mas o menos así: variados episodios de hoyos (“eventos”) y pavimento roto, escasos desniveles en las esquinas, veredas con tránsito interrumpido, y pasos de peatones no respetados por automovilistas, entre otras variadas escenas de in-accesibilidad para una silla de ruedas.

Y esto, a pesar de que la ley chilena explicita que “todos los espacios de uso público (plazas, calles, veredas, etc.) deben contar con cruces peatonales donde el desnivel de las veredas con calzadas debe ser salvado con rampas antideslizantes. Las veredas deben ser aptas para circular en silla de ruedas, de trazados rectos, pavimento liso, libres de obstáculos y con uniones de pavimentos no superiores a 2 cm”.

No más comentarios.

No, en realidad dos más.

El primero: A propósito de nuestro paseo familiar, me acordé de PersPecPlejia, el documental de David Albala, comunicador audiovisual que quedó parapléjico tras ser arrollado por un auto. Si no conocen su experiencia (y si sí la conocen y la quieren recordar), pasen por aquí.

Lo segundo: Si les interesan estos temas visiten Ciudad Accesible. En su página de inicio dan los siguientes datos: “(...)1 de cada 8 personas vive con discapacidad en Chile, 1 de cada 3 hogares tiene, al menos, a un miembro con discapacidad y existen 725.311 adultos mayores con discapacidad (…)”-

Ah! Finalmente almorzamos felices, contentos y sabroso… pero NO en el restaurante que habíamos elegido inicialmente, pues tras la travesía de seis cuadras, nos encontramos con que para ingresar al lugar había que subir una estrecha y sinuosa escalera, de seis peldaños. Nada para cualquier ciudadano “de a pie”, pero toda una nueva odisea para los ciudadanos sobre ruedas.

Ahora sí que no hay más comentarios.


**Foto hurtada en este blog

domingo, 11 de abril de 2010

Vintage

Me encantan los blogs de moda. Y las ferias de ídem. Y los programas televisivos de eso mismo! (día favorito: miércoles en H&H) Afición asumida, presumida, compartida y potenciada por varias amigas y amigos en la blogósfera y el mundo analógico… o real world.

… Toda esta introducción para comentar y postear lo que viene: hace ya algunas semanas, y tras visitar dos de mis destinos-on-line recurrentes (The Sartorialist y VLC) encontré una temática recurrente: un concurso de fotos vintage y un post sobre el closet de la abuelita, respectivamente… en definitiva, un recorrido a imágenes del pasado, en la búsqueda de propuestas de estilo interesantes, melancólicas, inspiradoras y actualizables… vintage… en el mejor y clásico sentido del manoseado concepto.

Tal inspiradora propuesta de post, me llevó hasta mi propio baúl de imágenes del recuerdo. Del de mi familia en realidad, no del mío-personal… espacio donde debo confesar bastantes horrores y terrores estilísticos. De hecho más de alguien recordará el polerón de ratón Mickey de mi primer año de universidad, por nombrar un solo ejemplo. (*** Separata en (): lo malo de la evaluación “post” de los horrores-terrores es que, en el minuto de usarlos, uno encontraba que se veía súper bien… (picho caluga!) …Que mal… ¿Querrá eso decir que en unos años me preguntaré “¡¿cómo pude usar eso el 2010?!!!... demasiada fashion-paranoia)

En fin… del resultado de esta búsqueda voy a compartir tres imágenes que me encantaron. Acá van:

Mi Yaya en un día de playa…. Ah! Bellos recuerdos los días de playa con canastita de picnic, chalón a cuadros, y “sanguchitos” envueltos en servilletas y perfectamente rotulados con las iniciales JQ y SQ (jamón queso y salame queso, respectivamente). De uno de esos días de playa es esta imagen… ¡y amo sus lentes de sol!


Otra de día de playa. En la época de esta toma yo no existía. Mi Yaya y mi Tata. Impecable pareja en impecable tenida para posar entre la arena, las rocas y el mar azul! Calculo que debe ser de la década del 50, años en que llegaron a vivir a Viña del Mar, destino final y definitivo de un largo periplo iniciado en Copiapó y con paradas en Santiago y San Carlos.



Mi mamá, el día de su licenciatura de medicina (año 83). Me encanta como se ve! Guapa! Ese vestido estuvo hasta hace algunos años en su clóset… mmmm… ahora que lo pienso no sería mala idea ir a dar una vueltita para ver si aún anda “perdido” por ahí, y desea una nueva dueña... miren que un lindo vestido negro nunca pasará de moda.

miércoles, 7 de abril de 2010

Una variante del catolicismo


Para no dejar de leer, pensar y/o comentar: columna de Sinead O´Connor, sobre su experiencia vital con el catolicismo, publicada en El País.... Acá está el link