martes, 15 de julio de 2008

Para partir

Hace más de 30 años que nací.

Nací como hija de Ariadna, y me bautizaron como D. En realidad, me bautizaron 15 años después, pero esa es otra historia, otro minuto en el blog.

Con esta definición, asumo entonces la primera falsedad de esta identidad virtual. Y es que yo no soy Ariadna… he usurpado su nombre para presentarme en el espacio virtual. Como tantas otras cosas que le he usurpado en estas tres décadas, en realidad.

A la vez, Ariadna es hija de Leda, a quien también he robado para escribir este diario.

Retomando el inicio… hace más de 30 años que nací. En la ciudad de Viña del Mar, un 27 de octubre de 1977.

Siempre he creído que el 27 de octubre es un día especial para haber nacido… pero claro, me imagino que cada cual piensa lo mismo del día que le ha tocado aparecer -para bien o para mal- en este mundo.

Pero estos actos delictuales –me refiero a los robos de nombre, no a mi propio nacimiento- no obedecen al azar, ni a una maldad maldadosa, sino más bien a que deseo contarles sobre ellas. Y de mi, pero a partir de la historia de mi madre y abuela.

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