sábado, 23 de agosto de 2008

Señora!!! (y apropósito de Gary Oldman)


Hace algunas semanas ya -¿más de un mes quizás?-, fui con mi amiga Daniela (que no soy yo… sino otra persona que también se llama Daniela) a ver Batman, el caballero de la noche. Esa donde actúa Gary Oldman… mención que justifica el título de este post (además de mi reconocida admiración por este actor)

C no podía entender que fuera a ver Batman. Le resultaba extraño… pero en mi eclecticismo todo cabe! Y este oscurillo superhéroe tiene un lugar especial.

Una vez finalizada la función -a sala llena, con conocidos incluidos, una cuasi caída mía por la escalera mecánica, y las correspondientes y sonoras cabritas (o pop corn)- y tras comentar la notable actuación de Heath Ledger, lo guapo que es Christian Bale, y lo mucho que nos gusta Gary Oldman (otra vez), decidimos aprovechar el tiempo para vitrinear y comprar.

Haciendo la fila en la caja, felices, y aún comentando lo guapo que es Christian Bale… la notable actuación de Heath Ledger y lo mucho que nos gusta Gary Oldman (por tercera vez), una simple palabra cambió nuestras sonrisas por caras de pocker. La culpable: la cajera: “¿las atendió alguien SEÑORAS?”

Perdóoon! Como qué señoras! Si Ok, es cierto que legalmente lo soy… pero por qué ella, que aparentemente tiene mi misma edad –o más- osa a llamarnos SEÑORAS!... a mi… a nosotras… que tenemos su misma edad –o menos- y que nos vemos y sentimos felices y juveniles… que venimos saliendo de ver Batman!

El tema de fondo… ¿por qué nos complica el apelativo? ¿Por qué añoramos el que nos digan lola, niña o señorita? ¿Será que efectivamente estamos sintiendo el paso y peso de la experiencia?

Y es que sí… hace rato que la Q10 ya forma parte de mi arsenal de rutina diaria… y aunque he desarrollado convencidas arengas para no teñirme el pelo (cosa que hice por años, y que hoy he dejado más por lata y plata que por genuino convencimiento) al día siguiente, y sin haberme recuperado del todo de este señorial episodio, una nueva evidencia me cacheteó desde el espejo.

Ahí estaba la muy desgraciada… asomando puntiaguda e insolente entre mis rulos. Altiva y soberbia, sacándome su lengua de pelo blanco… Una cana. La cuarta, según mi ingenuo conteo… según mi personal catastro de evidencias de mi transformación en Dany Old(wo)man (a propósito, ¿les conté que me encanta Gary Oldman?)

domingo, 17 de agosto de 2008

Algunas razones por las que sufro de “yayitis”

Un (paréntesis)… al fin se acabó el primer semestre… aunque a renglón seguido comenzamos el segundo. Pero luego de los apuros de las pasadas semanas, hoy me permito retomar algunos minutos blogeros.

Como había contado en algunos posteos anteriores, en el mes de los gatos celebramos el cumpleaños número 90 de Leda… la mamá de Ariadna... mi mamá.

El día D (o Y, en este caso) fue el pasado domingo 10 de agosto, ocasión que contó con los respectivos y correspondientes abrazos, saludos, regalos y un feliz, acompañado, opíparo y regado almuerzo familiar.

Con motivo de su cumpleaños, reconoceré hoy, públicamente, que sufro de una diagnosticada y conocida yayitis. Y es que ella, junto a mi mamá, me educaron, (mal)criaron y enseñaron que las mujeres éramos fuertes, independientes y poderosas… motivo por el que nunca sentí problemas de discriminación por Género.

Pensando y pensando en mi Yaya y su cumpleaños, se me han ocurrido algunas de las razones –que quisiera compartir- que pueden explicar mi yayitis aguditis, y el que hasta el día de hoy ella sea una de mis personas favoritas en el mundo:

Porque es la mamá de mi mamá.

Porque gracias a eso, yo estoy en este mundo.

Porque gracias a ella me llamo Daniela y no Susana.

Porque tengo un solo nombre, como es la tradición de los Peña Álvarez.

Porque en realidad nunca me dejó debajo del puente cuando me portaba mal.

Porque me hizo mi disfraz de conejito blanco.

Porque me preparaba papas fritas con vienesas y yo me las comía debajo de la mesa.

Porque durante mucho tiempo pensé que las uvas no tenían pepas, gracias a que mi Yaya se las sacaba.

Porque me calentaba queso en una pailita!

En resumen… porque siempre me prepara cosas ricas para comer (aunque ahora deba pasar a dieta)

Porque mientras mi mamá estudiaba, me llevaba a todas sus reuniones y compromisos sociales.

Porque íbamos a la playa, en la citroneta, con mi mamá, la tía Leda, y una gran canasta de picnic.

Porque mis recuerdos más felices de niña, son de cuando vivíamos las tres juntitas (mi yaya, mi mamá y yo).

Porque la acompañé a viajar por el mundo!!

Porque gracias a eso tengo un número de RUT menor a los de toda mi generación.

Porque gracias a sus contactos, entré al colegio a los cinco años.

Porque gracias a lo anterior, siempre fui la más chica del curso.

Porque estábamos juntas la única vez que me han atropellado.

Porque cuando estaba de viaje siempre me escribía cartas.

Porque siempre dejó que la tuteara.

Porque motivó mi gusto por la lectura.

Porque siempre está informada y conversamos de actualidad.

Porque siempre guarda los artículos de los diarios que cree que me interesan.

Porque aún sin hacerlo a propósito... me enseñó el amor por la docencia.

Porque siempre ha estado obsesionada con mi pelo chascón.

Porque me enseñó a jugar carioca y canasta.

Porque recita la poesía de la muñeca monina.

Porque nunca me deja de sorprender con su inteligencia y claridad.

Porque su biblioteca es una caja de sorpresas, y ahí encontré el Kyballion.

Porque me amenazó con un bastonazo cuando le dije que me había dado cuenta de que ella ya había nacido para la primera y segunda guerra mundial.

Porque participamos juntas en los “cacerolazos” en contra de Pinochet.

Porque fue apoderada de mesa del plebiscito del 88… y yo creo que por eso siempre me han gustado los procesos eleccionarios.

Porque estaba junto a Claudio, recibiendo a los invitados el día de mi matrimonio.

Porque de ella heredé el gusto por hacer crucigramas.

Porque copié su firma para crear la mía.

Porque cada vez que escucha una palabra nueva, vas a buscarla a esos diccionarios gigantes.

Porque siempre dice lo que piensa (aunque esto, en realidad, a veces puede tener sus inconvenientes para los receptores de tanta sinceridad).

Porque con sus pelotitas de galletas con manjar, nació el concepto de “pirotines”.

Porque va al cine sola (mucha gente no se atreve… a mi me parece que es una gran experiencia) .

Porque su amor por el Tata, me inspira a creer en el amor para toda la vida y más allá.

domingo, 3 de agosto de 2008

Quién se ha llevado mis libros!

Dicen que los libros y los discos son de lo más ingrato que hay.

Y parece que es verdad.

Debo reconocer que, como dueña, también soy harto ingrata con ellos. Se me olvida que los he prestado, hasta que algo ocurre, me doy cuenta de su ausencia, y desde allí… ya no puedo con la obsesión de recuperarlos. Y claro, antes de recordarlos, los pobres ni siquiera generaban una milésima de nostalgia en mi librero o porta CD.

En este mismo instante, tengo ocho dando vueltas… todos debidamente registrados en el correspondiente –y recientemente estrenado- cuaderno de préstamo!

Pero otros tres… están desaparecidos. Desaparición que motivó, por cierto, el surgimiento del cuaderno de préstamos.

Estos tres desaparecidos… son mi obsesión. Lo asumo.

Todo partió cuando Gabriel, y luego de un comentario hecho en clases, fue a mi oficina a preguntarme si tenía un ejemplar de “Para leer al Pato Donald”, clásico de Armand Mattelart y Ariel Dorffman. Y sí, por supuesto que tengo uno. Recuerdo que lo encontré en la Crisis, en Valparaíso. Es un ejemplar viejiiiiiito, con un colorinche pato en la portada. Caminé con decisión y, sin dudar, estiré mi mano hasta el lugar preciso en que reposaba mi buen Patricio Donald… pero nada. La estiré nuevamente (por si me había equivocado). Y nuevamente nada.

Revisé la bodega de la Escuela. Revisé mi casa. Revisé nuevamente la oficina… y la bodega y la casa. Y nuevamente nada. ¿Quién se ha llevado mi Pato? Obsesión y nostalgia.

Justamente pensando en su extravío… figuraba yo sentada el otro día mirando lomos y lomos de distintos colores y anchuras -indicio de una ecléctica variedad de contenidos y estilos- cuando dos nuevas ausencias se hicieron presentes: El club de la buena estrella, de Amy Tan, y Shangay Baby, inspiración de mi gato Ovillo (sí, lo asumo… el nombre no es original… se lo robé a Wei Hui, pues en su novela, la gata Ovillo era la mascota del novio de la protagonista).

Nuevamente, obsesión y nostalagia.

Y nuevamente la ingratitud: ¿cuántos más andarán por ahí, en otros estantes, sin ser extrañados?

A lo mejor ya están acostumbrados en sus nuevos hogares.Incluso es posible que ya los hayan marcado con otros nombres. Como mi lindo Principito de tapitas Calipso… o la historia de Pitágoras, que orgullosamente -y sin culpas- tengo incorporados a mi biblioteca personal, a pesar de las sendas marcas de antiguos y extraños propietarios que ambos lucen en sus primeras páginas.

miércoles, 30 de julio de 2008

Lo olvidaba...

Sí, es verdad.... estoy tapada de pega (corrijo, corrijo, corrijo)... pero un posteo de un par de minutitos no le hace mal a nadie!

Es que olvidé un momento Beta memorable, en que se me hizo presente todo el viejazo y la distancia que puede existir entre los códigos generacionales.

En la versión 2007 del curso El Lenguaje de la Imagen, decidimos exhibir al curso la película El Resplandor de Stanley Kubrick... no sin una previa y extensa explicación-advertencia sobre este clásico del cine de terror (para que no se asustaran... ¡bendita ingenuidad!)

¿Preparados? ¿Si? Comenzamos la función... Tranquilos... si no pasa nada.

A los pocos minutos... risas... risas... risotadas... irreverentes y sinceras carcajadas... durante toda la película (y en aumento directamente proporcional con las mayores escenas de terror)

Parece que nunca les quedó claro el concepto de terror.

Y la más ofendida era Nicole... auténtica cinéfila y fans de Kubrick

lunes, 28 de julio de 2008

Game Over

Se acabó. El sábado. En realidad queda una última patita administrativa y financiera. Pero ya no va más. Por lo menos por ahora. Y debo reconocer… que desde que verbalicé la decisión del fin (hace un mes app.), cada una de las clases siguientes las hice con el guargüero apretado. Lo siento… pero es que la performance emotiva y la voz caprina asociada, son cosas que se me vienen con excesiva facilidad y frecuencia.

En fin… game over. Beta is over… al menos por ahora.

Pero es que entre tantas obligaciones, pegas, pitutos y quehaceres que hacer… ya no iba más. Así que hubo que tomar decisiones y soltar… soltar… soltar… para asir nuevas tareas e invenciones… pero ya se verá.

Y este soltar… soltar… resultó en suspender mi participación como profe Beta en el semestre que viene.

Beta programa de la PUCV para Buenos Estudiantes con Talento Académico… experiencia transferida del Penta UC.

Para mí… toda una experiencia… y a pesar de que siempre me abrumó la duda por las expectativas (o más bien la posibilidad de cumplirlas) que podía generar el programa en niños y apoderados… a pesar de lo cuestionable que a algunos pudiera parecerles el etiquetado de “niños Beta”… a pesar del cansancio… a pesar del devaneo de sesos (sí, me gusta la figura) para preparar y desarrollar nuevas y motivadoras didácticas (aunque a veces se quedaran en el intento)… me encantó(a) el programa… me da nostalgia esta suspensión… y espero retomarlo alguna vez…

Mientras tanto, me permito enumerar algunos hitos inolvidables de esta experiencia de 4 años.

Año 1: la preparación

El 2005 comenzó todo. Convocatoria abierta a profesores de la Universidad. Me inscribí, lógicamente. El desafío, fue preparar un programa de curso, que fue evaluado por profesores del Penta UC. Y mi propuesta fue bien evaluada… alegría, alegría!

Año 2: el debut.

Primer semestre 2006. Ese año se sumó Nicole. Comenzamos con un curso para 6to básico sobre comunicación no verbal. Y comenzamos también con las experimentaciones y desafíos didácticos y pedagógicos. En mi caso, además, tuve que aprender a trabajar con niños, un grupo totalmente desconocido para mí. Notable el impacto que causó en ellos la noción de proxemia.

Año 3: por partida doble

1er semestre el mismo curso de comunicación no verbal para enseñanza básica y el estreno de una nueva asignatura: el lenguaje de la imagen, para enseñanza media.

De ese año, cómo olvidar el corto de cine mudo (gracias a la realización de Miguelangel Sánchez)!!

Año 4: para cerrar

Este último año de Beta, cerramos con enseñanza media nuevamente. La verdad, es que los trabajos que se desarrollaron fueron una oda a la creatividad y talento. Ah! Y también en la lógica emotiva, no puedo cerrar este post sin una mención especial a Nicole (o Nicolasa)… gracias gracias gracias!

Para cerrar la nostalgia, en este link hay un album de fotos de nuestros cursos Beta.

Y por su puesto el corto “No es necesario ser rico para ser feliz”

miércoles, 23 de julio de 2008

Exhibicionismo v/s discreción

Saltando de blog en blog, descubrí que mi amiga D me andaba “pelando” en un posteo en el blog de Sole.

La verdad es que no era un pelambre, pero sí comparaba mi obsesión por la discreción bloguera con su autodefinido exhibicionismo que, en definitiva, se traduce en identificar en la virtualidad su nombre real, sus datos, sus emociones, etcétera.

Por mi parte, en cambio, es cierto: me amparo en las iniciales de los nombres, y me visto con nombres ajenos (de Ariadna-mi-madre y de Leda-mi-yaya).

Y me puse a pensar por qué…

Y llegué a la conclusión (reconozco que puede ser por la influencia del libro que estoy leyendo en este momento) que esta opción está motivada por el EGO, entendido como la construcción de corazas y máscaras que, supuestamente, protegen al Yo, pero que en defintiva lo esconden tras las apariencias.

Entonces, y vinculado al tema del blog... me doy cuenta que mi "dilema" se funda en temas de EGO: ¿Qué debo escribir para mantener mis corazas? ¿Será lo que escriba lo suficientemente profundo o inteligente? ¿Qué pensarán los demás ante esta exposición personal? ¿Cómo quiero mostrar-me? En definitiva, EGO, temores, construcciones o más bien (auto)construcciones que, por cierto, más inmovilizan que impulsan creación.

Pero bueno, como dijo Morin en Matucana 100, “en la esperanza está la desesperanza”. Y los ejercicios de meta y auto-análisis siempre han sido parte de mis obsesiones.

martes, 22 de julio de 2008

La IRA!

Señor juez… heme aquí, confesando otro pecado.

Señor juez, deseo confesar mi ira… aquella pasión del alma que causa indignación y enfado, o bien, apetito o deseo de venganza, o como causa de violencia contra los demás, contra los familiares o contra uno mismo.

En mi caso Sr. Juez, confieso que he sentido ira ante mis familiares. El domingo fue…

Todo comenzó con la preparación del cumpleaños número noventa de la matriarca del clan… sí, de Leda.

La celebración será con un almuerzo del clan, aquí, en esta ciudad… por lo que yo había comenzado a devanarme los sesos pensando el lugar más apropiado.

Y que no suene a exageración el devaneo de sesos… pues para que ud. sepa, Sr. Juez, parte de la tribu está compuesta por los “vetadores”, los que se dedican a tachar cada uno de los lugares y restaurantes en que hemos organizado este tipo de eventos familiares.

Y el domingo pasó lo mismo… a la distancia, actuaron los vetadores antes una propuesta.

Me lo comunicó Ariadna… y ahí comenzó a operar el pecado capital… lo sentí en la guata, como un insecto que crecía y se estrangulaba… y subía a la garganta y se apoderaba de mi hablar… que se volvió incoherente… irreflexivo.

¡Qué hagan lo que quieran! ¡Que qué se creen… los muy vetadores! Me imaginé ausentándome de la celebración… para que notaran mi ira. Me imaginé mi venganza… me convertiría YO misma en una de ellos…. En una vetadora.

Me imaginé acusándolos con la matriarca. Me la imaginé sufriendo y aproblemada. Así se materializaría mi venganza… así canalizaría mi Ira.

Recordé el libro que había estado leyendo hacía un par de minutos… De la Cultura del Ego a la Cultura del Alma. Y de la Ira pasé a la vergüenza… a la culpa ante la sobre reacción.

Nota: la imagen iracunda la tomé de este sitio.

lunes, 21 de julio de 2008

Feliz Santo


21 de julio... San Daniel... aunque para mí será más bien Santa Daniela!

Así que me auto saludo: ¡Feliz santo!

Y saludo a mi amiga D., y a Dani Arenas, y a Dani Pérez, y a Daniel Avendaño (que además está de cumple...)


Ah! esta imagen tierna y santita, la "robé" de un blog que encontré por ahí... es de Victoria Achurra (no la conozco, pero me encantaron los "monitos)"


domingo, 20 de julio de 2008

Minutitos del día


Domingo-Fomingo (como dice mi amiga D)

Afuera llueve, y yo me escondo en casita, con una taza de café, algunas galletitas sin azúcar… un par de clases que preparar para la semana… y harto más de un par trabajos que corregir… los que se acumulan y amenazan con no ser leídos muy pronto.

A esta hora, Ariadna ya debe haber llegado a la casa de Leda. A pesar del frío, de la lluvia y de las ganas de hacer otras cosas… como pasar más tiempo con Joison, su pololo.

Pero en vez de eso, cada fin de semana visita a Leda. Se hace el tiempo, el mismo que yo me auto-convenzo de no tener… por el fin de semestre… por la tesis. Pero igual no más, gasto minutos en este post… paradojas e inconsecuencias de la vida no más.

jueves, 17 de julio de 2008

Desde una nube


A las 21:30 horas, en medio de las noticias, sonó mi celular.

No identifiqué el número, pero sí la voz.


En realidad hace mucho tiempo que no hablábamos, pero me llamaba para contarme una buena nueva: estaba embarazada por segunda vez.


Bonita noticia, que la tenía feliz a ella, y a toda su familia... asumiendo que la ahora debutante hermana mayor -de menos de año y medio- y el perro de la casa, también compartieran este estado de alegría.

Bonita noticia... pero inesperada, pues aún no lo tenían planificado.

Entonces me acordé de una historia que contaba Ariadna. Para ella, los hijos eran como unos querubines regordetes que vivían en una nube y, desde su panorámico punto de vista, observaban, analizaban y elegían su futuro hogar. Y cuando ya lo tenían elegido... daban un brinco y bajaban, de la nube a la tierra.

La verdad, es que yo creo que lo contaba para explicar(se)(me) mi propio arribo... hace más de 30 años.

Cuando llegué desde mi nube, Ariadna tenía 20 años y estaba en tercer año de la Escuela de Medicina por lo que, claramente, yo no estaba en sus planes. Pero a mi eso no me importó mucho, y decidí acompañarla, primer como mórula, y luego como embrión y feto, mientras estudiaba cosas tan extrañas como anatomía y fisiología.

Así estuvimos juntitas, 9 meses. Hasta el jueves 27 de octubre.

Ese día, Ariadna faltó a un examen, a pesar de haber estudiado toda la materia. Y es que yo estaba tan nerviosa... que decidí salvarla de la prueba que debía rendir... y la mejor manera que se me ocurrió fue nacer.

Junto a Ariadna, estaba Leda... a esa altura asumida de la "gracia" de su conchito
.

Nota: la nubecilla... es de este sitio web

martes, 15 de julio de 2008

Para partir

Hace más de 30 años que nací.

Nací como hija de Ariadna, y me bautizaron como D. En realidad, me bautizaron 15 años después, pero esa es otra historia, otro minuto en el blog.

Con esta definición, asumo entonces la primera falsedad de esta identidad virtual. Y es que yo no soy Ariadna… he usurpado su nombre para presentarme en el espacio virtual. Como tantas otras cosas que le he usurpado en estas tres décadas, en realidad.

A la vez, Ariadna es hija de Leda, a quien también he robado para escribir este diario.

Retomando el inicio… hace más de 30 años que nací. En la ciudad de Viña del Mar, un 27 de octubre de 1977.

Siempre he creído que el 27 de octubre es un día especial para haber nacido… pero claro, me imagino que cada cual piensa lo mismo del día que le ha tocado aparecer -para bien o para mal- en este mundo.

Pero estos actos delictuales –me refiero a los robos de nombre, no a mi propio nacimiento- no obedecen al azar, ni a una maldad maldadosa, sino más bien a que deseo contarles sobre ellas. Y de mi, pero a partir de la historia de mi madre y abuela.

Fin de semestre

Estoy cansada.

Y lo único que quiero es dormir y dormir.

U tengo miles de cosas que hacer, pero no me animo a comenzar nada.

Y es que lo único que quiero es dormir y dormir.

Ni siquiera ver tele (salvo el Señor de la Querencia, por supuesto).

Ni siquiera navegar por internet (salvo visitar mi Facebook, por supuesto)

Pero las pegas se acumulan.

Y nadie empatiza porque están todos igual.

Y lo único que quiero es quejarme, y que alguien le diga ¡qué lata que estés tan cansada!

domingo, 13 de julio de 2008

Los hilos de Ariadna se cambian de dirección

El posteo anterior es antiguo, y recogido de otras carillas virtuales.

Pero hoy lo recordé, después de un par de sibaritas semanas.

Pero mañana es lunes... y como todos sabemos, los lunes se inician todas las dietas.


Confesionario 1: la Gula


Gula: ante la comida y bebida.

Sr. Juez, confieso que he comido.

No puedo dejar de comer. De verdad, juro que lo intento... por lo menos de discurso, pero me supera. Y en esta confesión, lo siento, pero como los cobardes más cobardes.... no caeré sola. Sí Sr. Juez, por la gula culpo a Y y sus platos de papas fritas como aliño de mi infancia, que comía escondida debajo de la mesa para que nadie me pidiera. Culpo a sus panes con queso derretido. A sus uvas partidas por la mitad para que no me molestaran las pepas.

El domingo como si nada, me compré un chocolate. Luego, una gomitas ácidas. Para terminar cínicamente el día con un vaso de leche y linaza. No importa, era domingo, y las dietas se empiezan los lunes... eso todo el mundo lo sabe.

Desde siempre, he sido experta en dietas. La de la Nasa... que dura 13 días, con una oferta de pérdida de peso de 10 kilos y la promesa de no recuperarlos nunca más. La del arroz y los monjes –una de las más ridículas-, donde en un vaso de agua se deposita la cantidad de granos de arroz equivalentes a los kilos que se anhelan perder (luego hay que romper el vaso… para romper con los kilos… se entiende). La del limón –la más ridícula de todas-, consistente en tomar el jugo de 1 limón en ayunas el día 1, el de 2 limones el día 2, el de 3 limones el día 3.... el de 14 limones el día 14... para comenzar la cuenta regresiva. En complicidad con mi amada M compramos una malla gigante de limones, pero nos mantuvimos sólo hasta el día 4.

La de los carbohidratos. La de las proteínas. La de la luna. La del lagarto. La de la iguana. La de la manzana. Pastillas naturales. Pastillas prohibidas. Visitas al baño luego de comer.

Si Sr. Juez, confieso que he comido.

Si Sr. Juez, confieso que he sido obsesiva, autodestructiva. Y ridícula también... como la vez que seducida por el “llame ya” compré un par de aros... adelgazantes… es que al ponerlos en las orejas tocaban un punto justo que bloqueaba los impulsos del estómago... en algo así como un principio de acupuntura y sabiduría milenaria.

Sr. Juez, confieso que he bebido.

Que he bebido hasta el hastío. Hasta la risa. Hasta la euforia. Hasta el anclaje. Hasta el fin de las transmisiones. Hasta la duplicidad. Hasta la incoherencia. Hasta la incomunicación verbal. Hasta la irresponsabilidad de instalarse frente al volante.

Si Sr. Juez, confieso que he bebido... y confieso también que las resacas ya no son lo inofensivas de antaño... Y que el rostro me delata.

Por último, confieso que espero ya que sea viernes, para celebrar con comida y bebida hasta el exceso.